Qué bonito es el amor, más que nunca en primavera
Hoy no tenía pensado escribir, pero he visto un par de noticas en el periódico que no puedo vivir sin comentar aquí.
La primera hablaba de una pareja lésbica de madre e hija. Es decir, el complejo de Edipo pero en versión Gay. Leyendo más a fondo la noticia parece ser que al no poder casarse ( ésto ha sucedido en américa, dónde sino ), la una adoptó a la otra para que tuviera ciertos derechos sobre su patrimonio. Finalmente ha resultado que la pela es la pela aquí y en la conchinchina, y ahora la hija/cóunyuge2 le reclama a la madre/cónyuge1 una sustanciosa parte que al parecer tiene de IBM.
En realidad ya no deberían extrañarnos este tipo de cosas. Woody Allen ya se casó con la hija a la que había adoptado. Aunque de momento ésta no le ha reclamado nada, seguro que tampoco renuncia a los derechos de autor cuando fallezca su padrecito del alma querida.
Noticia nº 2. Por lo visto unos chinos o koreanos o de por ahi, que lo saben todo sobre electrónica y robótica pero se lo callan para poder sacar más dinero, han ideado un sistema para controlar el vuelo de las palomas por control remoto. Es decir, ya no necesitas comprarte una avioneta teledirigida que vale un pastón y como aterrices mal la has cagado. Te vas a un jardín a echarle de comer a las palomas y pillas una con cualquier trampa rudimentaria de las que ya había cuando nos pegábamos por un pedazo de carne cruda maloliente ( ahora nos pegamos por cosas más interesantes, como la religión o papeles verdes con un símbolo tal que este $ ). Luego le implantas unos electrodos en la cabeza y a disfrutar. Me pregunto si habrán implementado también un botón “bombardeo” para hacer que la paloma cague cuando quieres. Y es que aquí unos intentando levantar el país trabajando día a día y escribiendo en los blogs para compartir la sabiduría, y otros jugando con palomitas.
Ahora voy a seguir currando, que mi jefe me mira mal.