Hostel
Bueno, pues ya he vuleto de Londres, y lo he pasado de maravilla, a pesar de que al final no me llevé ningún troll.
Habría miles de cosas que contar sobre las vivencias allí acaecidas, pero sólo voy a contar una para no ponerme pesado. Eso sí, aunque suelo hacerlo con frecuencia, en esta ocasión no he exagerado un ápice la historia.
Bueno, el viaje básicamente consistía en que 3 compañeros de trabajo íbamos a visitar a una ex-compañera que se fue a buscarse la vida a Londres por al menos un año. Esta misma compañera fue la encargada de buscarnos alojamiento, en el mismo sitio donde está alojada ella de momento. Un hostel. Era la primera vez que yo escuchaba esa palabra, pero mientras no hubiera ratas ni cucarachas correteando por la habitación, a mi me valía ( o eso pensaba yo ).
Llegamos a Londres y primera sorpresa. Resulta que en los hostel las habitaciones no tienen aseo, sino que hay un aseo por planta y una ducha por planta. Bueno, para 4 días que iba a estar podría soportarlo. Segunda sorpresa, en un hostel no se molestan en limpiar o arreglar las habitaciones para los nuevos inquilinos. Llegamos a la habitación de mis compañeros, la que nos acababan de dar, y las camas estaban sin hacer, como las hubiera dejado el último que durmió allí. Además con varios estratos de polvo, posíblemente de cuando Lady Di aún estaba prometida. Tercera sorpresa, tienes que compartir habitación con quien te toque. Las habitaciones eran de 2 y como eramos 3, pues a uno le tocaba compartir con vaya usted a saber quien, y por supuesto, dada mi suerte, me tocó a mi. Bueno, mientras no se pase el día fumando porros y masturbándose por ahi, para 4 días, creo que podré soportarlo. Pues llego a mi habitación y estaba llena de italianos, que tras esperar a que se desvaneciera la nube de humo, pude comprobar que estaban completamente emporraos con los ojos más rojos que el código rojo de Algunos Hombres Buenos. Como mis compañeros vieron que no me hacía mucha gracia compartir habitación con el submarino italiano decidimos preguntar al recepcionista si podíamos llevar mi colchón a la habitación de mis amigos y dormir los tres ahi, aunque me tocara en el suelo. El tío, que trabajaba allí 3 horas al día para pagarse la estancia vino a decir, traducido al castellano, que haced lo que os de la gana pero yo no se nada. Y allí que fuimos a cambiar el colchón. Primera noche sin más sobresaltos.
Segundo día, por allí de farra visitando lugares y tal, aprendiedo a manejarnos en el metro, bebiendo cerveza y pasándolo bien. Llegamos por la noche a nuestra habitación y, toma ya, siguiente sorpresa. Abrimos la habitación y había una mujer durmiendo en mi cama. ¿Pero esto que es lo que es? nos preguntábamos nosotros, pero en inglés ( but what is it that is it? ). La mujer nos explica que ha pagado en recepción y le han preguntado si tenia problema en dormir con dos tíos, y que a ella no le importaba ( eso sí, dormía vestida, dressed ). Bueno, pues vamos a aclararlo en recepción, porque yo no quiero dormir en el suelo, aunque esté enmoquetado. El que estaba en recepción era otro que también trabajaba 3 horas al día para pagarse la estancia, y no tenía ni puñetera idea ( no fucking idea ) de por qué había una mujer en mi cama, y fue a despertar al del turno anterior, que nos explicó que en la habitación había 3 colchoes, pero en el papel sólo había dos nombres, por tanto pensó que estaba vacío. Total, que la pobre chica tuvo que irse a otra parte. No sé si la cambiaron de habitación o le devolvieron el dinero, pero se escucharon algunos gritos en el pasillo…..
Bueno, pues llega la tercera noche, y ya volvíamos al hostel preguntándonos qué nueva sorpresa nos tendrían preparada para hoy. Abrimos la habitación y……. ¿donde está mi colchón? ( where is my mattriss ?? ). No hay colchón. Bueno, tal vez lo hayan devuelto a su habitación original. Vamos a la neblina italiana, llamamos a la puerta que pa eso somos educaos, y tras comprobar que no hay nadie dentro abrimos con la llave que aun conservaba yo. Pues aquí tampoco está el colchón. Vamos a recepción a preguntar y estaba el que la había liado la noche anterior. Le preguntamos y no tiene ni puñetera idea de qué ha pasado con ese colchón. Pero al hombre se le ocurre que, para solucionarlo, pues se puede coger el colchón de otra persona que no esté allí en ese momento. Al lado de su habitación había una que estaba pasando la semana en su casa ( alemana creo que era ), así que le cogen el colchón a ella y me lo dan a mi, con la totalmente comprensible protesta de su compañera de habitación que era de málaga, y a la que entendía perfectamente cuando decía que lo que estaban haciendo era un abuso.
En fin, que no os recomiendo que vayáis a un hostel, al menos en Londres, y eso que aún no he contado lo de los pelos en la ducha o las manchas en la cortinilla de la misma. Por lo demás, yo lo pasé de miedo, de modo que si podéis, id y disfrutad como yo lo hice, melocotones. Si alguien me invita, yo me vuelto a apuntar.
Elementos de viaje
Hace algunos meses… puede que años tal vez, vi un monólogo del club de la comedia que hablaba sobre los regalos que te hacía la gente, que muchas veces eran cosas para viajar. Por ejemplo, si te regalaban un cepillo de dientes, era una mierda de regalo, pero si te regalaban un cepillo de dientes de viaje era un regalo muy original. También te regalaban maletas, mochilas, secadores de viaje, etc.. pero nadie te regala el viaje.
Pues bien, yo me he regalado a mi mismo un viaje a Londres, y salgo mañana mismo. Y la cosa es que mi madre se empeñó en que me comprara un Troll…. sí, sí, como dicen en la tele, habéis leído bien, un Troll.
Aunque me pueda atraer la idea de llevar un bicho verde, pestoso y verrugoso que cargue con mis maletas, estoy convencido de que también tiene que pagar el billete….. eso suponiendo que le dejen subir al avión. Además, no sé que tipo de pasaporte expiden en Mordor, si es que expiden alguno. Claro que tampoco me especificó si era un troll de las cavernas….. tampoco creo que los trolls se sientan muy a gusto volando en avión.
Total, que allí fuimos, ella y yo al Carrefour, decididos a encontrar un troll. Yo no sé en que sección los venden, salvo en la de juguetes. A lo mejor se refería a uno de esos ridículos que se supone que te dan suerte. Por si acaso, yo me paré en la tienda de animales, a ver qué tenían por allí. Pero tal y como esperaba solo había chuchos, gatos, pájaros y otros animales comunes.
Finalmente nos detuvimos en la sección de maletas. ¿Pensará que dentro de las maletas hay trolls?……… anda coño!!!! si lo que ella quiere decir es un trolley, una de esas maletas que llevan ruedas….. joder, haber empezado por ahi…. yo que ya me había hecho a la idea de tener un troll para mi solito…..
En fin, una paranoia para alegraros un poco la semana santa, que hacía tiempo que no escribía nada. Un saludo, melocotones, y llevad cuidado en la carretera.